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SANTO DOMINGO.- Para el consumidor es casi imposible detectar cuando le venden alcohol adulterado, lo que hace que las intoxicaciones con metanol ocurran con frecuencia.

Newton Rodríguez, experto en licores con 50 años de experiencia en el mercado local, explicó que solo quienes fabrican y comercializan bebidas adulteradas saben que estas lo son.

“El que lo ve le pone un sabor parecido y el que sabe que no sirve es el que lo vende”, dijo.

Narró que en más de una ocasión a él mismo le han servido bebidas falsificadas en establecimientos comerciales, pero que al acercarse a los bartenders estos le explican.

Comentó que una de las razones detrás de este comercio es la diferencia de precios que tiene un ron falso de uno original, debido al proceso que implica hacerlo con todas las de la ley.

Madurar un ron tarda mínimo un año en barricas de roble blanco y que luego el licor debe pasar por cinco filtros, pero que en el país se ha dado permiso a fábricas que no tienen barricas.


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