Comparte

En los 21 años que Kathy Yudelka de la Cruz lleva como colmadera, nunca había vivido una crisis económica como la que tiene desde el primer trimestre del pasado año, cuando sus ventas cayeron más de un 40%, a causa de la cuarentena que impuso el Gobierno para evitar contagios de coronavirus.

“Yo nunca había sentido tanto un déficit de venta, ¡un déficit de todo! Esta ha sido la peor temporada que hemos tenido los pequeños comerciantes”, exclamó.

Kathy aprendió el oficio de colmadera a sus once años de edad, de la mano de su madre, quien “para ayudarse” levantó un colmadito con productos esenciales, como arroz, aceite, plátanos y huevos.

Tras la repentina muerte de su progenitora a causa de un paro cardíaco en el año 2017, ella quedó al frente del colmado y con el dinero que percibía mantenía sus tres niñas, ya que era madre soltera y su expareja no le ayuda “en nada con la manutención”.

Hace tres años y medio que Kathy lleva sola las riendas de su colmadito, establecido en la Cañada del Diablo en Villa Duarte, Santo Domingo Este, y aunque ahora convive ahí mismo con una pareja, junto a la que procreó otra niña, en su hogar la principal entrada de dinero llega de las ventas del negocio.

Sin embargo, su negocito está de malas desde los primeros azotes del coronavirus en el país, y aseguró que lo sostiene a base de préstamos.

“En los primeros meses fue muy tedioso, muy tedioso”, repitió mientras explicaba que su negocio cayó por el exceso de productos y la falta de clientes.

La mayor frustración de la joven madre de 32 años, fue ver cómo los productos que compró con tantos sacrificios se les dañaban, se les podrían, y su más grande desesperación fue no disponer del tiempo necesario para adquirir los pocos productos que los clientes le demandaban.

“No podíamos vender de una vez ni los víveres ni las verduras, casi no venía cliente”, explicó.

Pero cerrar el colmado temprano es uno de los obstáculos más fuertes que la colmadera ha enfrentado en estos meses de pandemia.

“Los toques de queda nos afectan mucho porque los colmados solemos vender más de noche, cuando las personas llegan del trabajo. Yo siento que el Gobierno me está quebrando con estos toques de queda”.

También indicó que le dificulta “echar para alante” la disposición de que los supermercados acepten la Tarjeta Solidaridad y el Quédate en Casa, pues las personas están comprando de manera masiva en esos comercios y ella ha tenido una gran baja en su colmado.

De hecho, consideró que otras de las trabas culpables de su pobreza es que el Gobierno no incluye a los pequeños colmados en el programa de ventas con la Tarjeta Solidaridad.
Tras la reapertura el negocito de Kathy está tomando auge nueva vez, no obstante, llamó al presidente a regularizar los precios “porque todo está por arriba; lo que valía un precio hoy, mañana te vale otro”, por lo que ella debe comprar caro y vender caro.

Fuente Hoy.com.do


administrator

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *