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Más de 36 millones de personas infectadas, más de un millón de muertos.

Hasta la fecha ningún tratamiento ha demostrado ser totalmente efectivo contra el SARS-CoV-2, el virus que causa la covid-19.

Y algunos científicos se preguntan si podría recurrirse a otra estrategia: usar las propias armas del virus en su contra.

Una de las tácticas del SARS-CoV-2 para vencer al sistema inmunológico es replicarse velozmente, pero allí también está su talón de Aquiles.

Al replicarse, el virus acumula mutaciones. ¿Sería posible entonces combatirlo acelerando esas mutaciones y haciendo que el virus “mute hasta morir”, en un proceso que los científicos llaman “mutagénesis letal”?

Fármacos que causan mutagénesis letal ya han sido probados contra otros virus.

El gran interrogante es si ese mismo mecanismo podría ser efectivo contra el nuevo coronavirus.

Los virus ARN y su habilidad para mutar

El virus de la covid-19 es un virus ARN (RNA en inglés).

Esto significa que el material genético en su interior es ARN o ácido ribonucleico, en lugar de ADN (DNA en inglés).

Los virus ARN, como los de la gripe, el ébola o la covid-19 entre otros, consisten básicamente en un mensaje escrito en ARN rodeado de proteínas.

Ese mensaje está escrito en cuatro letras, “a”, “g”, “c”, “u”. Cada una de ellas representa un compuesto químico o nucleótido, y el orden de esos compuestos, al igual que el orden de las letras en una palabra, determina qué mensaje se transmite.

En el caso de un virus, el orden de las letras contiene las instrucciones para que el virus pueda replicarse o copiarse a sí mismo.

al replicarse, los virus generan mutaciones o errores en la secuencia de letras.

“Los virus RNA al tener genomas más pequeños pueden tolerar frecuencias de mutación mayores (el número de mutaciones frente al número total de nucleótidos). Este número es aproximadamente de 1 mutación cada 10.000 nucleótidos, lo cual en el mundo de la biología es mucho”, explicó a BBC Mundo Armando Arias, virólogo de la Universidad de Castilla-La Mancha en España, e investigador de virus ARN.

“Los virus DNA grandes tienen tasas de mutación mucho menores (entre 100 y 10.000 veces menor). Al ser sus genomas tan grandes no pueden tolerar 1 mutación cada 10.000 nucleótidos. Se acumularían muchas mutaciones aleatorias en un solo genoma que podrían inactivar alguna función vital para el virus. Por ello, los virus DNA son menos mutables”, agregó el científico.

“Los virus RNA además tienen polimerasas (las enzimas que copian el material genético) que mutan más que las de los virus DNA. Y no tienen mecanismos de reparación de errores“.

Esteban Domingo, virólogo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, en Madrid, fue pionero en demostrar que los virus ARN se multiplicaban cometiendo errores hasta acabar formando lo que el científico llama “nubes de mutantes“.

“Nubes de mutantes se refiere a que cada copia individual del material genético (es decir el ácido ribonucleico o RNA presente en el interior de cada partícula de virus y que está formado por unos miles de unidades que llamamos nucleótidos) no es idéntica a las demás”, señaló Domingo a BBC Mundo.

“Dado que las poblaciones de virus suelen ser muy grandes, con miles de millones de partículas, cada una con su genoma ligeramente distinto de los demás, la manera de visualizarlo es llamándole ‘nube de mutantes'”.

Mutar, un arma de doble filo

Las nubes de mutantes luchan continuamente por adaptarse a su entorno y prosperar.

Para el virus, mutar es una “estrategia de riesgo-beneficio”, afirmó Arias.

“Tenemos que pensar que los virus RNA al ser tan pequeñitos son ‘menos sofisticados’ que los virus DNA más grandes. Su batería de información genética es reducida y entonces para escapar el sistema inmune, para adaptarse al ambiente, lo que hacen es tener esa capacidad de cambiar mucho muy rápidamente”.

Pero mutar conlleva riegos.

“Las mutaciones por lo general no son buenas, ya que afectan la transmisión de información genética a la descendencia“, explicó Arias.

Al mutar rápidamente, los virus ARN se acercan peligrosamente a la máxima cantidad de mutaciones que pueden tolerar.

Se aproximan a lo que se conoce como umbral de error: la tasa máxima de mutaciones que un organismo dado puede acumular.

“Es como si los virus RNA estuvieran andando en el borde del precipicio porque arriesgan mucho”, agregó el científico.

“Entonces lo que intentamos con la mutagénesis letal es darles el empujoncito que les falta”.

Fuente: bbc.com