Las muertes violentas bajo la gestión del asesinado presidente Jovenel Moise era la norma, lo cual pudiera provocar mayor violencia e inseguridad en Haití.

Así lo considera Rosy Auguste Ducena, miembro del Colegio de Abogados de Puerto Príncipe de Haití, quien además revela una serie de hechos acaecidos en la vecina nación durante el gobierno de Jovenel, los cuales define como “atrocidades”.

“Las atrocidades incluyen 13 masacres de siete o más personas, cientos de asesinatos y desapariciones, incluidos más de 100 asesinatos de policías y cinco de periodistas, decenas de violaciones en grupo y secuestros desenfrenados. Más de 10.000 personas se han visto desplazadas tras huir de la violencia, casas incendiadas y comercios destruidos. Esta violencia rutinaria obliga a la población a soportar un estado perpetuo de terror, que habría permitido a Moïse y sus aliados abrirse camino a tiros hacia las elecciones falsas previstas para septiembre”, dice Auguste Ducena en su artículo “Cómo Estados Unidos puede elegir estar en el lado correcto de la historia de Haití”, publicado en el Washington Post el viernes 9 de julio. En ese sentido, la también supervisora de abusos contra los derechos humanos, dijo que, luego del magnicidio, se requiere que Estados Unidos vea más allá para que Haití pueda contar con un gobierno de transición con elecciones legítimas.

“Los haitianos ya están hartos de vivir en un clima de violencia, que nos ha tocado a todos”, precisó.

Sin embargo, dice Auguste Ducena, a pesar del historial de violaciones de derechos humanos de Moïse, el gobierno de Estados Unidos “siguió respaldando la legitimidad de su presidencia”.

“El Departamento de Estado ha mantenido la política equivocada de presionar por elecciones nacionales en los próximos meses, sin importar cuánta sangre se derrame, sin importar cuántos inocentes como Netty sean asesinados, sin importar cuán inseguro sea para la población haitiana. Hace unos días, mi propia organización fue amenazada públicamente por pandilleros”, afirma.

Auguste Ducena cree que mientras los haitianos arriesgan “nuestras vidas a diario para hablar en contra del régimen dictatorial de este gobierno, nos quedamos preguntando a la administración Biden: ¿Por qué?”.

Basado en eso, la supervisora para los derechos humanos aconseja lo siguiente: “Estados Unidos necesita cambiar urgentemente su política sobre las elecciones haitianas. En lugar de presionar por elecciones presidenciales y legislativas en septiembre, el gobierno de los Estados Unidos necesita escuchar y alinearse con la sociedad civil haitiana. Las elecciones no pueden celebrarse de forma justa este año, y estamos unidos en nuestro llamamiento para el establecimiento de un gobierno de transición de plazo limitado compuesto por miembros del poder judicial y la sociedad civil para garantizar unas elecciones libres y justas y un retorno a la gobernanza democrática basada en La regla de la ley. Quedan por responder preguntas complejas, como quién seleccionará este gobierno de transición y cuál será su mandato. Pero la transición debe ser dirigida por haitianos, libre de influencias externas o políticas partidistas, y debe mantener la confianza del público. Desafortunadamente, mientras Estados Unidos y otros continúen respaldando el proceso electoral defectuoso, los haitianos tienen poco espacio para encontrar las soluciones necesarias”.


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